Mark Reinhardt prácticamente siempre tiene su cámara al alcance. Desde hace años, este profesional de los medios recorre el mundo como apasionado fotógrafo de viajes y de street photography, y por supuesto conoce también los desafíos que implica fotografiar personas. Desarrolló de manera consistente la idea de poner imágenes a disposición mediante un código QR. Así nació Contrima, una plataforma internacional con una infraestructura justa y transparente para sesiones espontáneas en espacios públicos, durante viajes o en eventos.
Fair – not evil. Este principio está en el centro de Contrima: siempre se trata de ambas partes, fotógrafos/as y personas fotografiadas. Mediante códigos QR individualizados, la persona fotografiada accede a su galería en la versión de la plataforma en su idioma. Desde el inicio, Contrima fue concebida con una visión internacional y está disponible en 38 idiomas.
Los fotógrafos/as deciden por sí mismos cómo manejar las imágenes: pueden regalarlas, intercambiarlas por el derecho de uso propio o también venderlas. El uso comercial queda deliberadamente excluido, pero, de ser necesario, puede acordarse de forma individual mediante contacto directo.
Como plataforma, Contrima también abre nuevas perspectivas para hacer visibles trabajos seleccionados, construir el propio perfil y ampliar el alcance.